Es muy emotiva la tradición del primer baile. Y aunque los casamientos se vayan transformando, el vals continúa vigente. Pero además convive con formas menos convencionales y hay más espacio para innovar. Aquí te decimos todo sobre el vals de bodas.

Creaciones que ya son un clásico como “Voces de primavera” de Johann Strauss o el “Vals de las flores” de Tchaikovsky siempre estarán vigentes para las bodas más tradicionales. Aunque no deja de ser una costumbre bien arraigada, algunas parejas se animan a encender una chispa particular y deciden hacer el primer baile con otros ritmos menos convencionales. Una tradición que pisa fuerte.

De la nobleza

El ritmo del vals tiene sus orígenes en las danzas campestres de la región alpina de Tirol, allá en el siglo XII; ya en el siglo XVIII inicia la conquista de la clase social de la romántica Viena y después se expande a otros países, tomando el nombre, según la geografía, vals vienés, vals inglés, vals francés. Y esta difusión llegó a América y fue adoptada rápidamente en cada región, sumando un carácter más a su identidad nacional como en México.

Baile de salón

Este baile de pareja no tuvo un buen inicio. Al principio bailar enlazados era considerado casi un escándalo, un baile inmoral. El Congreso de Viena de 1814 permitió que la danza de los pasos rápidos se admitiera como baile de salón. Fue el compositor Johann Stauss (padre) quien estableció la hegemonía del vals con numerosas obras dedicadas a este baile.

El hit de 1867

Johann Strauss II, el más famoso de esta dinastía musical. Ha logrado que una de sus obras más celebres “El Danubio Azul”, que se inspira en un poema de un poeta austríaco que le canta a la belleza eterna de la ciudad de Viena, a orillas del río Danubio. Fue estrenada en Viena en 1867 y aunque tuvo un comienzo azaroso pero luego  se volvió en una obra muy exitosa, a partir de su presentación en París.

De la realeza a las bodas

Así como el vestido de novia que tiene origen en la realeza del siglo XIX, la tradición del vals pronto traspasó los salones de baile y fue difundido como el baile de los novios en todo el mundo. El refinamiento de las formas y los giros de baile de tres tiempos conquistó a las parejas de novios y el vals se transformó en un paso protocolar en la celebración de bodas.

Una tradición

Cuando se da el primer baile, la novia comienza el vals al lado de su padres; según la tradición después el padre le concede la mano al novio, a modo de marcar el inicio como familia  de la flamante pareja. Después se irán sumando los invitados a la pista de baile, los padres de ambos, los padrinos y otras parejas. Cada familiar o amigo irá tomando su turno junto a los novios para cumplir con la tradición más protocolar.

Melodías modernas

Una apuesta segura son los clásicos vieneses, por lo que no te has de equivocar al elegir. Pero hay otros valses de melodías más modernas que pueden encantar sin salirse del tradicional tres por cuatro. Desde “Married Life”, de la banda sonora de Up, que compuso Michel Giacchino; “El vals de Amélie”, de la comedia romántica Amélie, música de Yann Tiersen y hasta “Gran hotel Valse”, de la vida es bella.

Tradiciones que se renuevan

Algunas novios se deciden por incluir nuevos compases o renovar esta tradición de bodas, imprimiéndole algo de chispa a ese formato que a veces se considera algo rígido. En bodas muy descontracturadas, los novios se atreven con otros ritmos como salsa, balada, rock,  un vals no tradicional, inclusive se deciden por una coreografía original que resulte muy exitosa. El secreto para que el tiempo se vuelva mágico e inolvidable es que se elija una canción con significado propio para los novios.

Un clásico, uno más moderno, una balada de amor, o un remix de canciones favoritas. La tradición de bailar el vals sigue ganando adeptos; y es posible que el tema que elijan te robará suspiros.