La entrega del anillo de compromiso es claramente uno de los momentos más felices y emotivos que viven las parejas; pues con la pedida de mano se formaliza la unión de los novios, su deseo de iniciar una vida juntos y conformar una familia. Con ello, se da marcha a los preparativos de boda, la elección del ajuar, el vestido, decidir si lucirá un peinado recogido, digno para la ocasión y toda la planeación de la ceremonia incluyendo lo que marca la etiqueta en cuanto a decoración para matrimonio, protocolo, y por supuesto las tradiciones y símbolos. El anillo es pues el comienzo de toda una aventura de pareja y seguro desearás saber y tener claro donde se usa y como lucirlo. 

Desde la antigüedad  

La costumbre de usar un anillo para pedir la mano inició con los romanos, pues esto regalaban a sus esposas anillos como muestra de amor. La institución de esto como una tradición se la debemos al archiduque Maximiliano de Austria quien en 1447 regaló a su prometida María Borgoña exuberante anillo de oro con un diamante incrustado en prueba de su amor. 

Desde este momento dicha jota, ya sea un anillo de compromiso de oro blanco o en cualquier material, se ha convertido en el símbolo que da inicio al rito nupcial. Aunque en tiempos pasados la usanza mandaba que el novio solo o acompañado por sus padres, se presentara ante la novio y su familia para pedir la mano de esta en matrimonio, actualmente la entrega del anillo es un momento más íntimo y de pareja que aún conserva la magia de ser sorpresa para la futura prometida, siendo la destinataria de esta sortija acompañada posiblemente de un poema de amor para novia y una cena romántica, preparada por el amor de su vida. 

La mano del anillo 

Los egipcios y pueblos griegos tenían la creencia de que el anillo de compromiso debía portarse en el dedo anular izquierdo, ya que decían que por este pasaba la vena que era conocida como Vena Amoris, la vena del amor, que continuaba su recorrido hasta el corazón. Ya en el siglo XVI el rey de Inglaterra, Eduardo VI formalizó el uso del anillo en esta mano dando a la argolla un significado adicional y muy romántico. 

Usar un anillo y no otro tipo de alhaja para formalizar el compromiso, responde a la bellísima representación del círculo como algo continuo y sin fin, así como debe ser el amor de los futuros esposos. Se usa además elegir una frase de amor corta para marcar al interior del anillo, inmortalizado así el sentimiento. 

Estricto Protocolo 

A pesar de que la tradición como ya se ha dicho señala que el anillo de compromiso debe ir en el dedo anular de la mano izquierda, muchas novias lo portan en la derecha, obedeciendo a la tradición cristiana que asocia a la mano izquierda con el significado de siniestra, que es lo contrario al amor. 

Otras novias lo usan, como un símbolo de un ciclo que inicia y culminará en la ceremonia nupcial, cuando reciban la argolla de matrimonio y a partir de dicho momento las lucirán ambas sortijas en la izquierda. 

Cada vez es más común una variación al protocolo que consiste en que la novia corresponde a su joya entregando a su novio un anillo de compromiso para hombre con el mismo significado que el de ella.