Por más tiempo que dediques para tu organización de bodas, siempre existen algunos detalles que no son totalmente del agrado de los asistente; y aunque no se trate de que se desgasten buscando al satisfacción de todos, si te diremos los que a veces son más comunes de cometer.

El vestido de novia con el que se presenta la prometida a su ceremonia siempre es motivo de admiración por lo buen que la hace lucir. Aunque, hoy otros aspectos relacionados con las distintas etapas de su celebración nupcial que puede ocasionar molestia en algunos invitados. Las invitaciones de boda con demasiadas restricciones, unos novios que se hacen esperar mucho o unos obsequios demasiado estorbosos son algunas de las decisiones más impopulares.

El Código de vestimenta muy rígida

Si bien se debe recomendar en las invitaciones de boda muy elegantes, el código de vestimenta con que se deben presentar los familiares y amigos, además tampoco se aconseja que se pongan demasiado estrictos. De hecho, más de alguno se puede molestar si dicha convocatoria es demasiado exigente con el dress code.

La etiqueta y rigurosa etiqueta siempre se han de usar en bodas formales y muy sofisticadas que serán del agrado de los novios clásicos. Aunque, puede complicar a sus invitados la elección de trajes, vestidos elegantes para fiesta y todos los accesorios que esto pueda implicar, además de todo los gastos.

Si son solo algunos los que te manifiestan alguna inconformidad, pueden aclararles que el resto de los invitados ya han aceptado sin problema el código y que nos les gustaría que se sintieran incómodos.

Desplazamiento demasiado costoso

Al tratarse de una boda de destino, no es una obligación que los novios se hagan cargo de los gastos de hospedaje y traslado. Por lo que, si el desembolso en el transporte y alojamiento se hace elevado, puede que a alguno se le escape del presupuesto, el costo de habitación, los boletos de avión y todo lo que implique llegar a dicho destino.

Para que evites que algunos de tus seres queridos les cancelen, pueden negociar con el alojamiento principal un precio especial para sus invitados y consigan además algún descuento en otros hoteles cercanos más económicos, aunque igualmente confortables.

Ahora que si el destino es de igual forma accesible por carretera, también se puede contratar un servicio de transporte para bodas o tratar de armar grupos para que algunos de sus invitados compartan el gasto del combustible.

Cambios de última hora

La mayoría de las personas memoriza los primeros datos que ve cuando leen el texto para invitaciones de boda y planea su tiempo y economía de acuerdo a ese día. Por lo que de existir cambios importantes que modifiquen sus planes también les puede disgustar.

Aunque ustedes serán los primeros en desear no hacer grandes cambios como fecha o lugar de la ceremonia y el banquete, cuando ya se tiene una avanzada planeación, si es estrictamente necesario algún cambio, avísenles los más pronto posible.

También deben mostrar comprensión hacia lo que representa para ellos dicha modificación; pues quizás alguien ya pidió el día libre en el trabajo o hizo algunas reservaciones.

Mesa de regalos con altos costos

Seguramente muchos de los invitados tienen el deseo de que tengan felicidad en su unión y han querido demostrarlo con un buen regalo, pero eso no necesariamente implica que sean artículos costosos. Puede ser que no todos tengan la misma solvencia económica o que tengan compromisos que les impidan participar en su mesa de regalos adquiriendo los detalles de mayor importe. Por lo que será, normal si se molestan al ver una mesa de regalos sin opciones o con pocas aptas para su bolsillo.

Por ello, lo mejor es dar opciones que se adapten a todos los presupuestos o que permiten fragmentar los regalos: ¡todo suma! Además, la recomendación es que incluyan en el listado regalos con precios quesean múltiplos de 200 pesos, así habrá de dónde elegir.

Invitaciones en las que se excluye a los niños

Este es quizás el punto que más molesta a los invitados que son papás. Aunque en las invitaciones es más común que se vea la leyenda “sin niños”,  para muchos, el hecho de que no se incluyan a sus hijos se puede considerar un acto de grosería. Algunos padres y madres no comprenderán cómo es que los invitan si saben que son una familia que a todos lados va junta.

Lo mejor será hablar con ellos de manera sutil. De acuerdo con el caso, pes pueden hacer saber que en su familia no hay más niños o que el tono de la fiesta no será el adecuado para los más pequeños por el volumen de la música, las bebidas alcohólicas o el horario de la celebración. O si la boda será lejos e implicará pasar al menos de una noche fuera, es válido que les sugieran viajar sin niños por comodidad y economía. Pero, sobre todo, deben explicarles que ustedes han planeado su boda así y desean compartir con ellos dicho momento.