Uno de los elementos clave en tu boda, y que tiene un poder vital para que acompañe los sentimientos, situaciones y haga que afloren las emociones es la música, con el día B en mente debes tener un menú musical que vaya acorde con tus expectativas, que busque el equilibrio y qué, una vez en el recuerdo, goce de un papel importante. 

No debes olvidar que la música tiene un extraordinario efecto sobre la vida en general y puede suavizar o potenciar todo tipo de sensaciones ¿quieres tener la mejor banda sonora posible en tu boda? Entonces sigue estos cinco pasos y comienza a moverte con el ritmo. 

Personalidad 

Una vez más, debes recordar que la boda te pertenece; son los protagonistas totales de este evento y nadie puede pasar por encima de ustedes, menos aún en el tema musical; porque,  pesar de los géneros más comerciales que triunfan, cada persona tiene un estilo ¡La música es muy personal! 

Aunque, también se debe estar en favor de los demás invitados de la boda; pues la música es un elemento casi permanente en una celebración, por lo que, esta debe acompañar la velada sin pecar de extravagante o aburrida; aunque puedes mantener tus gustos, debes tomar en cuenta que tus invitados deben estar cómodos; la boda es vuestra y debe llevar tu toque, y a su vez estar organizada para el resto; así evita los géneros radicales, siempre en los extremos y apuesta por el equilibrio, aunque con tu toque personal. 

Ceremonia, clásicos vs contemporáneos 

Depende mucho del tipo de ceremonia; en el caso de las celebraciones religiosas, se recurre a los clásicos que han llenado los espacios espirituales durante décadas, generalmente a cargo de un coro o de una formación con instrumentos de cuerda; estos suelen albergar entre su repertorio temas de música clásica conocidos y desconocidos; y a la vez, versiones acústicas de canciones actuales que, a cargo de músicos experimentados, animen sin estridencias los distintos momentos de la ceremonia, es decir, la entrada de la novia a la iglesia, entre lecturas, después de intercambiar las alianzas y arras, después de la comunión y a la salida de los invitados de la iglesia; y también debes informarte de los servicios que ofrece la iglesia, pues quizás no requieras contratar un grupo. 

En las celebraciones civiles, la música está menos limitada y aparece de varias formas; la contratación de una banda, inscrita o no en un género musical, es la opción más recomendada; pues se suele interpretar las canciones favoritas de la pareja, muchas de ellas seleccionadas solo para la ocasión, dándole una chispa especial, generalmente adecuada para un evento que pretende ser emocionante y solemne; en este caso la voz es uno de los “instrumentos” más importante y existe más variedad en el resto de los instrumentos. 

Momentos especiales e intercambios 

A lo largo de la velada,  que suele durar varias horas, lo conveniente es que la música pierda protagonismo hasta la fiesta final, pero que, a su vez, no desaparezca del todo; siempre debe estar ahí y ambientar los momentos más importantes de la velada así como los intermedios. 

En el aperitivo lo recomendable es el uso de música de fondo, ya sea con banda en directo o pistas que suenen en todo el recinto; también durante el banquete, siempre y cuando no sea molesta para los invitados, simplemente es un “aderezo” de la cena. 

En los momentos especiales, como cuando se parte el pastel, o en la entrega de los regalos a los asistentes, la música debería subir el volumen, independientemente del lugar en el que se realice, si cuentas con una banda en vivo, esta puede amenizar los distintos momentos y animar a los asistentes. 

Primer baile 

La elección de esta importante canción dependerá sólo de los novios; por suerte, es el momento de la boda en el que tendrás mayor libertad musical, y pueden entrar todo tipo de géneros, incluso los más radicales que hayas elegido tiempo antes ¿te gustaría un tango? ¿Una canción de rock? Pocos novios recurren a las canciones protocolarias, suelen recurrir a su colección personal para sentir la unión que solo la música es capaz de hacer. Al elegir un tema de la pareja, adquiere un nivel de conexión único durante el baile, y los novios tienden a sentirse solos y unidos, como si sólo estuvieran ellos dos en el mundo; por lo que ese baile no tiene que ser un vals, sino del género musical que más les guste. 

Una opción divertida es hacer una coreografía en pareja o en grupo con motivo del tema elegido, aunque los nervios pueden jugarle una mala pasada, vale la pena agregarle originalidad a tu boda.

La fiesta y el equilibrio 

La fiesta final es la cereza de la boda, pero también es peligrosa si no logras alcanzar el equilibrio, aquel que satisfaga a la mayor parte de los asistentes; por tal motivo, te insistimos en que no te dejes llevar completamente por tus gusto, pues muchas veces choca con los de la mayoría, y en una boda todos deber sentirse a gusto; esto no implica que no incluyas nada de lo que te guste, de lo que se trata es que tengas un repertorio de buen gusto con pequeñas aportaciones personales. 

Puedes hacer una combinación de temas clásicos, con canciones modernas, sin que los géneros extremos ignoren al completo sus gustos, incluso, añade géneros bailables que siempre triunfan en todas las pistas de baile.